Seguimos trabajando duro para poder cumplir con la llegada de la nueva normativa keniana, y entre los requerimientos más ambiciosos, nos enfrentamos al difícil reto de abrir un aula informática, con el suministro de ordenadores, mobiliario necesario, y la conexión a internet que la zona donde nos encontramos, y las infraestructuras del país, nos permiten.

Hemos estado durante unos meses trabajando en la búsqueda de los recursos económicos que nos permitieran hacer frente a todos los costes de un objetivo muy complejo, pero al mismo tiempo, fundamental y esperanzador, para dar un salto cualitativo en las posibilidades de aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas.

Finalmente, gracias al trabajo de muchas personas, y a la generosidad de tantas otras, podemos decir que hoy, el aula de informática de nuestra escuela de Shakinah es una realidad.

Desde ahora, nuestros niños y niñas podrán navegar por internet, acceder a contenidos apasionantes, y «viajar» a lugares y rincones lejanos, sentados en su aula.

Muchísimas gracias a todos los que lo habéis hecho posible.

Seguimos!